Serotonina

Editorial reviews

Serotonina

formalmente no hay ninguna duda de que Houellebecq es con toda seguridad el último escritor reaccionario con éxito de nuestra época, siquiera el que con más frecuencia y acierto remueve conciencias, o molesta a conciencia a los biempensantes entre los que, nos guste o no, nos encontramos casi todos nosotros.

Todo lo que hay en las palabras escritas de Houellebecq está en ti, igual que está en ti la decisión de abrir, o no, sus libros. Este es el último, lleva por nombre Serotonina (aunque no sé si su lectura la libera) y me ha devuelto las ganas de abrir un libro que nunca abrí por culpa (¿gracias a?) la crítica: Sumisión. Es Houellebecq en estado puro.

Si el Captorix citado en la novela provoca placidez a quien lo toma, la lectura de esta novela tiene justo el efecto contrario: es imposible permanecer indiferentes a ella.

tiro en la nuca al sueño de la Europa unida, estirón de orejas a París como ciudad cruel y envejecida llena de gente que vive sola, patada en los higadillos a las ínfulas industriales del estado español, diatriba al oficio médico como alargador artificial de existencias que se han vaciado de contenido.

Más que un polemista, Houellebecq es la última encarnación del dandi romántico. ‘Serotonina’ no es su novela más trabajada, pero conserva toda la fuerza del autor francés.